La intolerancia al gluten puede estar causada por los fructanos

VIDA & SALUD

Aunque solo el 1% de la población mundial ha sido diagnosticada con la enfermedad celíaca, numerosos estudios e investigadores apuntan a que el 13% de la población puede sufrir también una sensibilidad al gluten no celíaca. Esta extraña dolencia ha sido recientemente redescubierta y todavía se tiene muy poca información al respecto. Por el momento, se sabe que es una “nueva patología que sufren personas a las que se les ha descartado padecer la enfermedad celíaca y/o alergia al trigo. Pese a incluir el término gluten en el nombre de la nueva enfermedad, se desconoce si este componente del trigo, otras proteínas o los hidratos de carbono son los que desencadenan la sintomatología.

¿Intolerancia a los fructanos?

Como ya hemos visto anteriormente, los fructanos son un componente muy difícil de digerir y absorber en el intestino delgado, y cuya principal particularidad es que comienza a fermentar cuando llega al colon produciendo síntomas gastrointestinales como hinchazón, espasmos abdominales, gases, dolor de estómago o incluso diarrea. Aunque también predominan las manifestaciones extradigestivas como el cansancio, los dolores musculares o articulares y la dificultad para concentrarse.

El protocolo diagnóstico para la sensibilidad al gluten no celíaca es engorroso y poco apto

Bajo esta premisa, la única solución es descartar la enfermedad celíaca y la alergia al trigo, y observar si existe una mejora al seguir una dieta libre de gluten, algo que suele suceder pues la mayoría de alimentos que incluyen esta proteína en su composición también tienen fructanos. Sin embargo, la recuperación nunca llega a ser del todo efectiva, provocando el desconcierto de los pacientes y de la propia comunidad médica.

Las personas que padecen dicha dolencia solían eliminar el trigo de su dieta, pero los síntomas propios de la enfermedad celíaca volvían a aparecer tras el consumo de otros alimentos como la cebolla, el ajo, los garbanzos, las alcachofas, el repollo, el brócoli, la sandía, el pomelo, las pasas o los higos secos, todos ellos portadores de fructanos en gran medida. Fue entonces cuando se descubrió su influencia en el sistema gastrointestinal, motivando así la creación de una dieta que facilita la digestión y elimina toda sustancia nociva para el organismo de los pacientes.

Dieta FODMAP

FODMAP son las siglas en inglés de oligosacáridos, disacáridos, monosacáridos y polioles fermentables, es decir, todos aquellos compuestos que están prohibidos dentro de dicha alimentación. Estos azúcares e hidratos de carbono fermentables provocan un aumento de agua en el intestino por osmosis, “pueden no digerirse o no ser absorbidos correctamente y sobrealimentar a bacterias de la microbiota intestinal que los fermentan

La carne, el pescado, los huevos y los frutos secos son indicados siempre que no haya intolerancia

la carne, el pescado y los huevos son muy bien recibidos, al igual que los frutos secos -siempre y cuando el paciente no padezca ninguna intolerancia a ellos-. También se pueden tomar pequeñas cantidades de lácteos bajos en lactosa. “En cuanto a las verduras y las frutas ricas en FODMAP se aconseja limitarlas a una pequeña guarnición del tamaño de una pelota de tenis. Comer este pequeño tamaño 2 veces al día se tolera mejor que tomar una cantidad más grande toda junta en una misma ingesta

En el caso de sufrir estreñimiento durante el proceso, los expertos recomiendan incluir un poco de avena en la dieta. Un alimento bajo en FODMAP pero con gran aporte de fibra. Otro aliado en este sentido es el agua, cuyo consumo también deberemos incrementar. “Cuando ya hayan desaparecido los síntomas es el momento de hacer la reintroducción de alimentos. Recomiendo hacerlo poco a poco y registrando todo lo que se come y los síntomas que se padezcan.

Fuente: Alimente