El dólar: Lo que sostiene al bolívar pulverizado

BANCA & FINANZAS

En Venezuela la mayoría de las transacciones se tienen que realizar en dólares en la actualidad, debido a el aumento desmedido de los productos, bienes y servicios por la hiperinflación que se vive en el país.

“Estamos ante una desigualdad social extremadamente pronunciada, un segmento de la población que tiene dólares y puede adquirir una cantidad de productos y una gran mayoría que no puede consumir”, dice Asdrúbal Oliveros según reseñó Infobae.

Según reportó Ecoanalítica en un estudio elaborado durante las dos últimas semanas de abril, en las siete ciudades de mayor población los venezolanos utilizan dólares para pagar el 93% de las veces que compran equipos electrónicos, celulares y computadoras; el 84% de las veces que adquieren electrodomésticos y el 72% de las veces que compran repuestos de vehículos.

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Las consultas odontológicas, los productos importados en los bodegones de Caracas, la compra de electrodomésticos, equipos tecnológicos, chocolates, cereales, frutos secos, quesos, embutidos y pastillas para el dolor de cabeza, entre otras cosas se pagan en dólares.

El bolívar está pulverizado en la economía venezolana, ya no vale nada y se utiliza para muy pocas transacciones, cualquier producto que normalmente en Estados Unidos o cualquier otro país  costaría 1,50 dólares, en Venezuela puede costar hasta 6 dólares por el fenómeno económico que se devora a los ciudadanos.

Ya hasta las matriculas de los colegios, exigen que sean pagadas en dólares.  De acuerdo con un estudio de Datanálisis, elaborado entre el 11 y el 18 de mayo, entre el 35% y 40% de la población dispone de dólares gracias a remuneraciones, ahorros o el dinero que les envían familiares en el exterior; pero dentro del grupo existen distintos estratos: una pequeña capa en torno al 10% de la población que consume a placer y adquiere productos de lujo, una franja que se asemeja a la clase media y familias que emplean las divisas para gastos cotidianos.

Los venezolanos que no disponen de dólares sobreviven a la hiperinflación gracias a los subsidios del Gobierno que reparte bonos y cajas de comida a precios regulados o están completamente marginados, hundidos en la pobreza, y se ven forzados a emigrar.

Economistas coinciden en que la hiperinflación obedece a un Gobierno en bancarrota que recurre a la creación de dinero para pagar salarios, pensiones y cubrir gastos de todo tipo. En países sumergidos en la hiperinflación, como Zimbabue, la dolarización sirvió de antídoto porque el dólar sustituyó a la moneda propia y el Gobierno perdió la facultad de emitir dinero; pero este no es el caso de Venezuela.

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